En esta primera entrada avanzo mis intenciones e intereses: corrección, diseño editorial, maquetación, libros, lectura, escritura, literatura…

Si no hubiera que matizarlas, las dos acepciones que la RAE recoge en su diccionario para cajón de sastre me hubieran venido que ni pintadas para estrenar este blog:

Conjunto de cosas diversas y desordenadas.

Persona que tiene en su imaginación gran variedad de ideas desordenadas y confusas.

¿«Cosas desordenadas», «ideas desordenadas y confusas»? Sí y no. Por suerte, el Diccionario fraseológico de Seco, Andrés y Ramos recoge una definición más acorde con el propósito de este blog sobre corrección, maquetación y diseño editorial:

Lugar en que se guardan o encasillan cosas muy heterogéneas.

Generalmente en sentido no material.

Sin duda, esta sí refleja mi principal ánimo: compartir conocimientos sobre estas tres disciplinas íntimamente relacionadas entre sí y que desembocan en el fascinante mundo de la edición, una de mis pasiones.

Aunque como buen cajón de sastre que se precie, habrá hueco para otros asuntos relacionados con los libros, la escritura, la lectura, la literatura…

Como se sabe, una de las principales funciones de un blog es mostrar y demostrar lo que uno sabe. En mi caso, hay una motivación extra: seguir aprendiendo, tan necesario como obligatorio en este oficio. Y si en el empeño otras personas aprenden, al igual que yo de otros blogs, ¿qué más puedo pedir?

En lo esencial, este cuaderno de bitácora servirá para refrescar y ordenar lo que ya sé. Además, la elaboración de contenidos será la excusa perfecta para añadir nuevos aprendizajes y crecer en lo profesional. Esta declaración de intenciones tiene mucho que ver con esta máxima:

Ejercicio de caligrafía de Ricardo Rousselot Schmidt. Blog sobre corrección

Ejercicio de caligrafía de Ricardo Rousselot.

La vi en el curso de Domestika Caligrafía para un Ex libris, del calígrafo, tipógrafo y diseñador Ricardo Rousselot Schmidt, y me recordó a un sonoro juego de palabras que me repetían mis padres a machamartillo en mi niñez:

El que atiende, entiende. El que entiende, aprende.

Esta similitud me llevó a curiosear por libros e internet. Parece ser que las dos, y algunas más, son variantes de un pensamiento de Confucio:

Lo que se oye se olvida, lo que se ve se recuerda, lo que se hace se aprende.

Así, mezcla de la definición del diccionario de Seco y el pensamiento de Confucio, concibo este blog cajón de sastre: un lugar heterogéneo para hacer, entender y aprender. Un camino adoquinado de palabras para el que busco compañía.

¿Te apuntas?

Imagen de portada: Jess WattersUnsplash

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