Corrección


Si quiere que su publicación mejore, gane en legibilidad y alcance un estándar de calidad editorial, debe confiarle la corrección del texto a un corrector profesional.

Como tal, tengo una sólida formación en ortografía y gramática, conozco los recursos de la escritura y el contacto diario con la lengua me permite seguir aprendiendo y aumentar mi bagaje cultural en todos los ámbitos.

Pertenezco a la Unión de Correctores (UniCo). Si quiere saber más sobre este apasionante oficio, le invito a leer el Decálogo para encargar una corrección.

«Es tan importante el escritor que crea y compone la obra como el corrector que asume la difícil tarea de leerla, comprenderla y mejorarla sin alteración alguna».

Alicia María Zorilla

«No hay cosa más descorazonadora para un escritor que ver un libro publicado con numerosas erratas».

Joaquín Lloréns

«El lector mira el bosque, mientras que el corrector, sin dejar de verlo, debe mirar los árboles y hasta las ramas».

Roberto Zavala

 

Corrección de estilo


La corrección de estilo consiste en la corrección ortográfica, gramatical, sintáctica, léxica, semántica y de la puntuación.

Se debe hacer atendiendo a la expresión, la coherencia y la estructuración, de modo que las oraciones estén correctamente construidas, se entienda lo que el texto quiere transmitir y este se adecúe al receptor.

¿Qué tareas desempeña el corrector de estilo?

  • Corregir solo aquello que deba ser corregido: corregir no es reescribir.
  • Tener en cuenta la función del texto. No es lo mismo corregir una obra literaria que una científica.
  • Atender a la vez a varios planos, desde la ortografía, pasando por la gramática, la sintaxis, el léxico, la semántica, hasta la puntuación.
  • Adecuar el registro (vulgar, coloquial, formal y culto) al tipo de texto. Por ejemplo: el lenguaje coloquial no es apropiado en un texto académico.
  • Hacer que el texto suene genuino en su lengua y sea comprensible para el lector al que va destinado.
  • Ajustar el texto a las normas y a los usos asentados.
  • Puntuar el texto según las normas de la lengua, para que diga lo que debe decir y en función del estilo deseado.
  • Aplicar los criterios definidos en el manual de estilo editorial: abreviaturas, cursivas, comillas.
  • Unificar criterios ortográficos y gramaticales.
  • Supervisar la sintaxis: concordancia, tiempos verbales, disonancias, régimen preposicional, redundancias.
  • Incorporar recursos sintácticos para que el texto cumpla su objetivo: conectores discursivos, oraciones subordinadas.
  • Corregir errores gramaticales, imprecisiones de vocabulario y vicios léxicos, como los falsos amigos y los neologismos y extranjerismos innecesarios.
  • Aumentar la riqueza léxica.
  • Revisar la bibliografía y unificar los criterios.
  • Elaborar los índices.

«Hablar bien una lengua no basta para ser corrector; tampoco devorar libros y sentir pasión por la literatura. Ser filólogo o profesor de lengua no es suficiente para mejorar un texto; por eso no es conveniente basarse solo en el expediente académico para elegir un corrector».

Pilar Comín

«Es menester que se valore más a los correctores, porque su experiencia, el kilometraje medido en libros corregidos, es más importante aun que tener un manual o libro de estilo. Son bienes de capital humano».

Camilo Ayala

«[…] el corrector ('cum-rector') es el que dirige, ordena, enmienda y perfecciona una obra, de acuerdo con el que la ha producido».

Pelegrín Melús y Fco. Millá

 

Corrección ortotipográfica


La corrección ortotipográfica consiste en corregir incorrecciones ortográficas y tipográficas de un texto, también la puntuación. Por lo general, debe hacerse después de la corrección de estilo.

¿Qué tareas desempeña el corrector ortotipográfico?

  • Unificar criterios ortotipográficos según las normas y el manual de estilo editorial. Establecer un criterio para aquello que no esté unificado.
  • Indicar incorrecciones tipográficas relativas a mayúsculas y minúsculas; cursivas, negritas y versalitas; signos de puntuación, guiones, rayas, paréntesis y corchetes; abreviaturas y siglas; números, cifras, magnitudes y símbolos.
  • Revisar la tildes.
  • Advertir de páginas cortas y líneas blancas, cortas, viudas, huérfanas, abiertas y cerradas.
  • Señalar callejones y rosarios.
  • Repasar la repetición de sílabas al principio y al final de renglones correlativos.
  • Revisar la partición de palabras a final de renglón.
  • Detectar que no falten o sobren elementos de la maqueta maestra: numeración de las páginas, folio explicativo en cabeceras, folio explicativo al pie, filetes, ornamentos.
  • Cotejar la información del índice con la reflejada en el resto del libro: epígrafes y números de página.
  • Comprobar la numeración de las notas y, si son notas al pie, que la llamada esté en la misma página que la nota.
  • Verificar las referencias cruzadas y las menciones de las ilustraciones y las tablas, así como su numeración.

«Las erratas son las últimas que abandonan el barco».

Manuel Seco

«Un poema puede sobrevivir a todo, excepto a una errata».

Oscar Wilde

«Contra erratas y 'lapsus calami' se requiere el concurso de capacidades, habilidades y manías, así como varias lecturas cuidadosas».

Roberto Zavala

 

Corrección de pruebas


La corrección de pruebas se ocupa de los errores derivados de la maquetación. Es el último control de calidad antes de enviar el trabajo a imprenta; de ahí que se trate, en principio, de una corrección tipográfica. No obstante, también será ortotipográfica si, en el momento de hacerla, el texto solo ha pasado por la de estilo.

¿Qué tareas desempeña el corrector de pruebas?

  • Confirmar el orden correcto de las partes de la obra: páginas iniciales (páginas de cortesía, primera portadilla, portada, página de créditos, dedicatoria, cita, índice general, prólogo), cuerpo de la obra (introducción, partes, capítulos, apartados, subapartados, epílogo) y páginas finales (glosario, bibliografía, cronología, agradecimientos, índices, colofón).
  • Verificar que no haya nada inusual, como una página a la que le falta la numeración o que no debe llevarla, una página en blanco, desplazamiento del texto.
  • Comprobar la interlínea, la sangría, la justificación de los párrafos de cada página.
  • Revisar las tipografías empleadas y los tamaños de letra.

«El corrector de pruebas […] debe ser persona muy instruida, con una cultura general completa y buena base de conocimiento de composición gráfica. Sin embargo, su especialización […] serán la ortografía y la gramática española […]».

Euniciano Martín

«Un autor no es corrector de oficio y por eso se le escaparán, estadísticamente hablando, más errores que a un corrector cualquiera».

Pablo Valle

«Las erratas son heridas del texto».

José Martínez de Sousa

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